GUÍA PARA EL ESTUDIO DE EVANGELIO: Lc 10,38-42

PROPUESTAS DEL EQUIPO DE CIUDAD JUÁREZ 

2ª Semana de Enero 2014

Del lunes 6 al domingo 12

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Francisco Galo Sánchez Ochoa

 

Párroco de Nuestra Señora del Carmen, diócesis de Ciudad Juárez. Parroquia popular enclavada en zona antigua de la Ciudad; medio trabajador y de maquiladores; muchos jóvenes sufren el flagelo de la droga y de la delincuencia. Es zona colindante a zonas consideradas de alta peligrosidad. Tiene unos 45,000 habitantes.

La parroquia es antigua, nos refiere Galo, por lo que su pastoral ha sido muy diversa,actualmente nuestro hermano enfoca su atención preferente en las Casa de Oración, programa que invita a una pastoral misionera y de salir al encuentro de la gente. Oremos por esa intención pastoral de Galo.

 

1.- OCASIÓN DE ESTE ESTUDIO DE EVANGELIO

El Prado siempre me ha dado la orientación en mi vida ministerial. Uno de los puntos más importantes es por ello la centralidad en Jesucristo. En la Parroquia en la que me encuentro actualmente, me pareció importante empezar – ya que mi cambio a esta comunidad es reciente- por insistir en esto, pues han tenido diversos cursos de Biblia, se les ha dado mucha enseñanza doctrinal, pero poco tiempo se le dedica a tomar la Palabra de Dios entre las manos, leerla y orarla de manera gratuita.

Ante esta situación hice un Estudio de Evangelio que pudiera ayudarme a mí y ayudarles a mis feligrese a tener una mayor perseverancia y permanencia en la Palabra de Dios, para no caer solo en una intelectualización de los cursos bíblicos.

Propongo esta pregunta: ¿Cómo Jesucristo está en el centro de nuestra vida?

Es una pregunta ahora hecha además a todos mis hermanos del Prado Mexicano.

  

2.- INVOCACIÓN AL SEÑOR

Para inciar el EE es necesario disponerse, abrirse a la luz del Espíritu del Señor Jesús.

Oración del Padre Chevrier:

¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo!

¡Qué bello eres! ¡Qué hermoso eres!

¿Quién sabrá conocerte? ¿Quién podrá comprenderte?

Haz, oh Cristo, que yo te conozca y que te ame.

Ya que tú eres la luz, deja llegar un rayo de esta divina luz sobre mi pobre alma, a fin de que pueda verte y comprenderte. Pon en mí una gran fe en ti, a fin de que todas tus palabras sean para mí otras tantas luces que me iluminen y me hagan ir a ti, y seguirte, en todos los caminos de la justicia y de la verdad.

¡Oh Cristo! ¡Oh Verbo!

Tú eres mi Señor y mi solo y único Maestro. Habla, yo quiero escucharte y poner tui palabra en práctica. Quiero escuchar tu divina palabra, porque viene del cielo. Quiero escucharla, meditarla, ponerla en práctica, porque en tu palabra está la vida, la alegría, la paz y la felicidad. Habla Señor, tú eres mi Señor y mi único Maestro y no quiero escucharte sino a ti.

  

3.- ESCUCHA DE LA PALABRA DEL SEÑOR

El texto propuesto es: Lucas 10,38-42;

38: “Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa.

39: Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra.

40: Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude”.

41: Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas:

42: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada”.

 

MIRANDO A JESUCRISTO

 Ver:

  • Jesús es recibido en una casa por una familia: ¿visito a los demás?, ¿con qué motivos o razones?, ¿cuál es mi actitud al estar entre ellos?

  • María se da tiempo para sentarse y escuchar al Señor: ¿yo me doy tiempo para escucharlo?, ¿este tiempo es para mí algo central o sólo lo hago cuando tengo que realizar una actividad?

  • Marta está atrapada en sus actividades y afanes: ¿qué me preocupa?, ¿cuáles son mis prioridades?

  • Ante la respuesta del Señor: ¿Es lo único necesario en mis actividades?, ¿es mi prioridad?

  

4.- LECTURA COMPLEMENTARIA (Para saborear más el Evangelio meditado).

Este llamamiento a reproducir en nuestras vidas los rasgos distintivos del Salvador nos exige dedicar mucho tiempo a la contemplación y al estudio del Enviado del Padre. Para poder alcanzarlo, todo nuestro trabajo consistirá en, guiados por el Espíritu, estudiar a Jesucristo tal como se nos revela en las Escrituras y en la Tradición viva de la Iglesia. “Ningún estudio, ninguna ciencia debe ser preferida a ésta. Es la más necesaria, la más útil, la más importante, sobre todo para el que quiere ser sacerdote, su discípulo, porque sólo este conocimiento puede hacer a los sacerdotes” (Constituciones 12).

Para progresar en el conocimiento de Jesucristo nos comprometemos a estudiar habitualmente el Evangelio y encarnarlo en nuestras vidas. 

Sea personalmente, sea en común, dedicaremos un tiempo considerable a este estudio personal: “El que quiere llenarse del espíritu de Dios debe estudiar a Nuestro Señor cada día: sus palabras, sus ejemplos, su vida; he aquí la fuente donde nosotros encontraremos la vida, el espíritu de Dios”. Haremos de este estudio un verdadero trabajo que tenga en cuenta la totalidad de la Escritura. Lo realizaremos en la simplicidad de la fe, según la tradición de la Iglesia, sintiéndonos unidos a los pobres cuya vida compartimos.

En la oración de cada día es donde hay que hacer este estudio y hacer pasar a Jesucristo a la propia vida… Es ahí donde encontraremos cada día alguna luz del Espíritu Santo y llegaremos poco a poco a conformar nuestra vida a la de Jesucristo. Es necesario una oración asidua”.

En su oración, el verdadero discípulo pide a Cristo, Verbo Salvador, que abra su espíritu y su inteligencia para que la Palabra de Dios entre en su corazón y pueda él gustarla y comprenderla. Desea que todas las palabras del Evangelio sean para él otras tantas luces que le iluminen, le hagan ir a Jesús y seguirle en todos los caminos de la justicia y la verdad. Mientras que nosotros sentimos siempre la tentación de decir que el Evangelio es impracticable, el Padre Chevrier nos enseña a hacernos dóciles al Espíritu para escuchar, meditar y poner en práctica la Palabra, porque en esta palabra está la vida, la alegría, la paz, la felicidad (Constituciones 37).

  

5.- ACCIÓN DE GRACIAS

Es interesante la oportunidad que tenemos a través de estos recursos, para entrar en contacto unos con otros y animarnos.

Es también la invitación a agradecerle al Señor que nos permita ponerlo como nuestro principal trabajo.