GUÍA PARA ESTUDIO DE EVANGELIO – LOS RASGOS DE LA MISIÓN

PROPUESTA DEL EQUIPO DE TORREÓN
Semana del 17 al 23 de febrero 2014

LOS RASGOS DE LA MISÓN

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P. Rodolfo Reza Palomares.

(El Padre Rodolfo Reza, quien fue Coordinador del Prado Mexicano durante varios años y Rector del Seminario de la Diócesis de Torreón, es actualmente párroco en una gran Parroquia de la Diócesis de Torreón, por su compleja realidad y grandes retos evangelizadores.

Rodolfo ha sido siempre una “vocación fuerte” del carisma del Prado. Actualmente coordina el equipo de Torreón, y anima a sacerdotes jóvenes en su camino sacerdotal y a los simpatizantes del Prado y a los de Primera Formación. Nos ofrece su trabajo para que nosotros en esta semana hagamos Estudio de Evangelio junto con él.)

 

 

La parroquia en la actualmente presto mi servicio pastoral, ha iniciado un proceso de renovación pastoral. Queremos ser una parroquia en camino de comunión, misionera, abierta a todo el mundo. Una “Iglesia en salida”, como lo describe el Papa Francisco (Evangelii Gaudium, n.20)

Desde estas circunstancias, lanzo al Evangelio la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los rasgos que Jesús pide a sus discípulos que envía en misión? ¿Cuáles son las actitudes con las que la Iglesia tiene que vivir la misión?

El texto que he elegido es el de Lc. 10, 1-24: el envió de Jesús a los 72 discípulos. Previamente Lucas ha hablado de un primer envió del grupo de los doce (Lc. 9, 1-6). Este segundo envió que es más amplio en cuanto al número de personas, Lucas lo coloca poco después de haber iniciado Jesús el camino a Jerusalén. “Al acercarse al tiempo de su salida de este mundo, Jesús tomo la decisión de ir a Jerusalén” (Lc. 9,51), que le da un enfoque especial.

Oración al Espíritu Santo

Espíritu Santo, Tú que desde siempre eres el Maestro de lo imposible, ven a realizar en nosotros todo aquello que te es posible: haz revivir lo que está muerto, haz brotar lo que está en germen, haz madurar lo que ha caído en tierra.

Sé en nosotros el Espíritu del Padre; ven a convencernos de entregar nuestra vida y de colaborar en la gran obra de la creación, de trasformar la tierra en tierras para compartir entre todos.

Sé en nosotros el Espíritu del Hijo; ven a enseñarnos a pasar por la Cruz para abrir el camino de tu Reino, y a vivir confiadamente tanto las pruebas como las alegrías de la vida.

Sé en nosotros el espíritu de santidad, que nos inicia en las costumbres de Dios, en la generosidad del Padre, en la fidelidad del Hijo, así como en la valentía de los apóstoles y en la alabaza de María.

Sé en nosotros el espíritu que despierta a la Esposa del Señor Jesús: esta Iglesia tan vulnerable y santa a la vez, tan débil y valiente, tan probada y confiada.

Danos a cada uno el Don de encontrar nuestro lugar en este gran cuerpo de Cristo, y de consagrar todo nuestro ser a su crecimiento para que el mundo tenga vida, la verdadera vida, aquella que se encuentra al perder la propia, contigo, gracias a Ti, oh Maestro de lo imposible. Amén.

 

Leer el Texto detenidamente: Lc. 10, 1-24

1“Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

5 Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».

6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;

9 curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes».

10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:

11 ¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca».

12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.

14 Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

15 Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

16 El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

17 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre».

18 El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

19 Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.

20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».

21 En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

22 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!

24 ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!».

Para hacer pasar a Jesucristo a la Vida

- Subrayar las frases que se me hacen importantes.

- Ir clarificando los rasgos que Jesús pide a sus discípulos que envía en misión.

- ¿Cómo se expresa el centro de la misión de los discípulos?

- ¿De qué se alegran los discípulos al regreso de la misión?

-  ¿Cuál debe ser el motivo de su alegría, según Jesús?

- ¿Cuál es el motivo de la alegría y la alabanza de Jesús al Padre?

- ¿Qué me revela este texto del corazón de Cristo con respecto a la misión?

- ¿Qué me revela este texto de las actitudes con que la Iglesia debe cumplir la misión?

-¿Cómo Iglesia, en que nos sentimos llamados a una conversión pastoral?

 

TRAS LAS HUELLAS DEL P. CHEVRIER

            En la sección del VD Sígueme en mis predicaciones, el P. Chevrier contempla a Jesús en su predicación (VD 441-444) y al Apóstol San Pablo (VD 444-446). Aunque el texto habla de la predicación, un aspecto muy importante de la misión, es interesante descubrir las actitudes de fondo y la pedagogía que tienen que ver con este aspecto de la misión.

1.- ¿Cómo este texto ilumina la manera como la Iglesia debe vivir la misión?

2.- ¿Qué llamados concretos descubrió?

 

ORACIÓN FINAL

        Agradecer al Señor las luces recibidas.

Acoger los llamados a la conversión en la manera de vivir la misión.

        Pedir la fortaleza del Espíritu para transformarlos en vida.