GUÍA DE ESTUDIO DE EVANGELIO – 16ª Semana del Tiempo Ordinario

PROPUESTA DEL EQUIPO DE HERMOSILLO

SIGUIENDO DÍA A DÍA EL LECCIONARIO

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P. Héctor Miguel García                       P. Claudio Murrieta

16ª Semana del Tiempo Ordinario
Semana del 21  al 26 de julio de 2014

 

Lunes 21 de julio

Mt 12, 38-42

Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo». El les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás.

Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. El día de Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.  El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón”.

 Comentario:

Jesús ha mantenido una discusión con los fariseos y escribas, representantes de la religión judía del tiempo de Jesús. Se ha mostrado ante ellos un tanto provocativo: “Raza de Víboras, ¿cómo pueden ustedes hablar cosas buenas siendo malos?” (V 34).

“¡Generación malvada y adúltera!” “Un signo pide, pero no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás” (V 39). Jesús ha hecho algunos signos que van contra la Ley, como curar en Sábado a un hombre delante de ellos. Esto ha desatado la confabulación entre ellos para eliminarlo (Mt 12,14).

 Sin embargo Jesús intenta una y otra vez ayudarlos a que abran sus ojos a la Buena Nueva que Él predica y que está realizando con signos claros de liberación, de curación y de perdón que levantan la condición humana. Ellos se cierran a esta forma de manifestación de Dios tan cercana, tan compasiva, misericordiosa y tan humana que a pesar de que está dando vida al pueblo pobre y sencillo, ellos insisten en una señal del cielo, (Mt 16,1), desconectada de la realidad de dolor, marginación y olvido que vivían la gran mayoría de las personas.

 El gran signo de Jesús que se les dará y que podrán ver sus enemigos, y todos, será el de su muerte y resurrección. Como el de Jonás, que estuvo en el vientre del cetáceo tres días. Así Jesús, resurgirá del sepulcro para mostrar el poder liberador de Dios, el gran amor de Dios que vence a la muerte y que, en los signos que Jesús hizo, ya estaba preanunciando. El Dios de la vida y de la libertad se hace presente y actuante en la persona y en la misión de Jesús de Nazaret. Y confirma esta vida y esta libertad resucitando a su Hijo amado de al oscuridad y esclavitud del sepulcro.

Preguntarnos:

¿Qué signos de vida nueva (evangélicos) aporto en mi comunidad?

 ¿Qué signos del cielo (cercanos) de vida brindamos como Iglesia?

Oración:

Ayúdanos a mostrar al mundo la cercanía de tu amor liberador, ¡oh Padre del cielo, y por ser del cielo, tan cercano!  Amén.

  

Martes 22 de Julio

Jn 20, 1. 11 – 18

“Dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”

“El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro.

María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro: y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús.

Le dicen:

   —Mujer, ¿por qué lloras?

   María responde:

   —Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto.

  Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie; pero no lo reconoció.

Jesús le dice:

   —Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

   Ella, creyendo que era el jardinero, le dice:

   —Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.

Jesús le dice:

   —¡María!

   Ella se vuelve y le dice en hebreo:

   —Rabbuni —que significa maestro—.

 Le dice Jesús:

   —Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes.

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos:

   —He visto al Señor y me ha dicho esto”.

De la resistencia a la esperanza

Algo muy difícil: reiniciar el camino y enfrentar la vida con el dolor a cuestas.

¿Qué expectativas y esperanzas se nos han desdibujado en la vida? ¿por qué?

¿Cómo nuestro pueblo pobre camina en la resistencia? ¿qué le hace perseverar? 

Sin duda este itinerario trazado por María la de Magdala, desde su condición de mujer liberada y discípula de Jesús, representa el espíritu de resistencia y esperanza de los primeros discípulos y comunidades cristianas. ¿Abandonar de un día para otro aquello que se fue fraguando en la amistad con su Maestro?, ¿no tener la dignidad al menos de honrar su cuerpo para llenar el vacío que ha dejado?: impensable, al menos en quien ha confiado y ha sido liberada/o. He ahí el atrevimiento de quien, aún en la oscuridad, emprende caminos de búsqueda.

“Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quien buscas?”. Es el llanto de María el lenguaje de una bella e íntima oración que le dispone para el encuentro con el Resucitado quien le reconoce, le llama por su nombre y le confía una misión: “ve a decir a mis hermanos…” la Buena Nueva.

Es la experiencia de amistad con el Resucitado lo que suscita la misión de la iglesia. El itinerario pascual de los discípulos pasa por enfrentar la “densa humanidad” de dolor, muerte y desesperanza.

  

Miércoles 23 de julio

Mt. 13, 1 – 9

“Se reunió junto a él una gran multitud”

“Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla. Les explicó muchas cosas con parábolas:

   —Salió un sembrador a sembrar. Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida; pero, al salir el sol se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron. Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra fértil y dieron fruto: unas ciento, otras sesenta, otras treinta.

El que tenga oídos que escuche.” 

Puso su morada entre nosotros

 ¿Por dónde camina nuestra pueblo pobre?, ¿podríamos imaginar su itinerario?, ¿cuáles son sus búsquedas?…; de nuestra parte ¿cómo compartir con ellos/as la experiencia de la Buena Nueva?

La encarnación del Verbo pasa por sentir, ver, escuchar… vivir la realidad tal cual es, por eso, contemplemos: ¿con qué expectativas, siendo pobre, salía Jesús cada día de su casa?, ¿qué lo lleva a detenerse junto al lago?

Es bello mirar la confianza que suscita Jesús para con las multitudes, se sienten escuchadas, se les abren los ojos, conviven y comparten fraternal-sororalmente, pues se sabe dar a todos desde la humildad de los recursos pobres: como Maestro, él sentado y el pueblo en pie  aprendiendo a ser ser discípulos/as sin tener escuela. Las lecciones: la vida misma en la que es sembrada la verdad, porque al Padre, así le ha parecido bien (Mt. 11, 26).

La opción por los pobres pasa por la amistad y consecuentemente la identificación existencial con su vida: abrir los pasos, ponerse en búsqueda, resignificar los espacios como lugares desde donde Dios habla: el trabajo, el descanso, los problemas y los logros por pequeños que sean: “unas el ciento, otras sesenta, otras treinta”.

Jesús nos de su mirada para descubrir la acción del Espíritu en medio de los pobres donde siembra a manos llenas.

 

Jueves 24  de julio

Mt. 13, 10 – 17

“Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:”

   —“¿Por qué les hablas contando parábolas?

  Él les respondió:

   —Porque a ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos, pero a ellos no se les concede. Al que tiene le darán y le sobrará; al que no tiene le quitarán aun lo que tiene. Por eso les hablo contando parábolas: porque miran y no ven, escuchan y no oyen ni comprenden.

  Se cumple en ellos aquella profecía de Isaías:

Por más que escuchen, no comprenderán, por más que miren, no verán. Se ha endurecido el corazón de este pueblo; se han vuelto duros de oído, se han tapado los ojos. Que sus ojos no vean ni sus oídos oigan, ni su corazón entienda, ni se conviertan para que yo los sane.

Dichosos en cambio los ojos de ustedes porque ven y sus oídos porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon”.

La proximidad permite ver con ojos nuevos

¿Cómo está presente el lenguaje del pueblo pobre (sus signos, expresiones dadoras de sentido) en nuestra vida de discípulos – misioneros?, ¿Qué instrumentos utilizamos e integramos a nuestra práctica pastoral para mirar-valorar la realidad? ¿nos estamos entendiendo como iglesia con los pobres de nuestro tiempo?

El itinerario de formación de los discípulos misioneros pasa por hacerse próximos a Jesús y aprender a mirar y aceptar a los pobres como él lo hace. Pasar de las ocupaciones, perspectivas y opciones personales a la manera como Jesús valora y enseña a partir de la misma vida.

 

Viernes 25 de julio
Mt 20, 20-28

“Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. «¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

 «No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron. «Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser vendido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

Comentario:

La madre de los zebedeos quiere que sus hijos tengan más honor que el resto de los discípulos. Jesús le  contesta haciendo referencia al camino de la pasión y ellos contestan que pueden, demostrando así que han entendido mal la enseñanza del maestro.

Las intenciones de poder de los hermanos zebedeos provocan la discordia entre el grupo. Jesús aprovecha para enseñar un principio general a la comunidad: en el reinado de Dios lo importante no es buscar un puesto de honor, sino el seguimiento de Jesús en su estilo de vida de servicio y entrega generosa a los pobres, según es la voluntad de Dios.

Jesús enseña que sus seguidores han de vencer la tentación los criterios de poder y de dominio que gobiernan al mundo. Jesús invierte los valores y enseña que en el esquema del reino el más grade es el que sirve y el primero  el que se hace sirviente. Él mismo se pone de ejemplo al decir que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida.

 En medio de un mundo tan desigual como en el que vivimos, en el que las oportunidades de una vida digna están lejanas para gran parte de la población, debido en parte  a una organización injusta provocada por la globalización económica, que despoja y hace excluidos, este texto invita a seguir con humildad el estilo de servicio de Jesús, a aprender a compartir y a ser solidarios.

 Este estilo de vida de servicio es practicado ya por mucha gente en los pequeños gestos de amor, compasión y solidaridad que realizan en la vida cotidiana creyentes y personas de buena voluntad. El Espíritu “sigue haciendo nuevas todas las cosas” y nos invita a dejarnos conducir por él para hacer nacer en nosotros lo sentimientos y actitudes del Señor Jesús.

 

Sábado 26 julio
Mt 13, 24-30

“Y les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?.

El les respondió: «Esto lo ha hecho algún enemigo». Los peones replicaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?».  «No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero».

¿Hemos reducido la Eucaristía a un rito cultual? ¿Dónde queda la solidaridad, la fraternidad, más allá de nuestro deficiente asistencialismo?

¿Cómo nos involucramos en las luchas a favor de los derechos de la mujer? ¿ cuál ha sido nuestro compromiso con la ecología…? ¿Con los derechos humanos? ¿Con los migrantes? Las comensalías de Jesús con los marginados de su tiempo fueron auténticos signos de los tiempos mesiánicos que nosotros deberíamos de multiplicar permanentemente; lo menos de que debe de ocupar nuestra tarea es la de hacer una Iglesia verdaderamente de los pobres y para los pobres de la tierra. No lo somos.

¿Nuestras celebraciones dominicales son una verdadera fiesta: comida, bebida, diálogo, convivencia, igualdad entre amigos-as.?

Hagan esto…..: entréguense también ustedes por esta causa ( Reino) ¿o solo repetimos los gestos simbólicos?

¿ Qué celebramos, si no entregamos la vida?.