GUÍA DE ESTUDIO DE EVANGELIO – PABLO: UN MINISTERIO EN EL ESPÍRITU


PROPUESTA DE LA COORDINACIÓN DEL PRADO MEXICANO

EL MINISTERIO SEGÚN SAN PABLO
 

Circle-EE-DIC-23-2014

Del 23 al 29 de diciembre de 2014
Propuesta Especial antes de la Nueva Programación del 2015

ESTUDIO DEL EVANGELIO SOBRE
EL MINISTERIO EN SAN PABLO

  

6. Pablo: “Un Ministerio en el Espíritu”

6.1       Pablo considera su ministerio “como un ministerio del Espíritu”, “establecido según el Espíritu Santo” (Ro 1, 4). Es Cristo quien nos ha vuelto capaces de ser ministros de una Alianza Nueva, basada no en una ley, sino en la acción del Espíritu; La ley condena a muerte, pero el Espíritu de Dios da vida” (2 Co 3 ,  6). Pablo “iluminado por la gloria de Cristo, transfigurado en esta misma imagen con una gloria cada vez mayor, por el Señor” vive un ministerio de libertad, ajustado, por un “amén” total, al designio de Dios que quiere dar la vida al mundo.

6.2       Este ministerio se convierte en un ministerio de iluminación. Primero, consiste en buscar la proximidad de los hombres y su confianza; con el Espíritu del siervo: “No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor. Nosotros nos declaramos simplemente servidores de ustedes, por amor a Jesús. (2Co 4, 5), y en la verdad con respecto a la Palabra de Dios que se debe transmitir en su totalidad: “En efecto, no somos como tantos otros que trafican con la Palabra de Dios; es con sinceridad, de parte de Dios, frente a Dios, en Cristo, que les hablamos a ustedes. (2 Co  2). Estas Palabras puestas en proximidad, con el propósito de iniciar a los hombres en “la brillante luz del Evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios” (2Co 4, 4). Pretende conducir a la obediencia de la fe, a la gloria.

6.3       Este ministerio es el de la apertura permanente al Espíritu . Es el del atalaya, siempre al acecho de lo que realiza el Espíritu en el corazón de la gente. Al ver lo que el Espíritu hace entre los paganos, Pablo decide ir a Jerusalén para hablar en libertad y en verdad. ¿Acaso no siempre se trata de “caminar bajo el impulso del Espíritu” (Ga 5, 16) y de obedecerlo? El ministerio de Pablo es un ministerio de obediencia y, por ello, incluso de audacia, no de repetición, en continuo movimiento hacia el designio del Padre que trabaja en la humanidad; este ministerio tiene como finalidad actualizar la Nueva Alianza llevada a cabo en el misterio pascual.

Podemos preguntarnos: ¿qué luces hemos recibido de Cristo? ¿En qué son éstas un poder que conduce a una necesaria audacia, para vivir un ministerio de iluminación?