APORTE PARA LA HOMILÍA – ENTRE USTEDES NO DEBE DE SUCEDER ASÍ

HACIA EL PRÓXIMO DOMINGO

Aporte para la Homilía 

Circle-HOMILIA-OCT-14-2015

ENTRE USTEDES NO DEBE DE SUCEDER ASÍ
Domingo XXIX del Tiempo Ordinario
Domingo 18 de octubre de 2015

 

Evangelio de Jesucristo según san Marcos
Capítulo 10, versículos 35 al 45

“Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir». Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados». Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

 

Hacia el Domingo…

Lun 12 Drama a la vista
Cuando los dos hermanos hacen su petición a Jesús, su grupo vive un momento particular. Jesús acaba de anunciar por tercera vez su Pasión y suben a Jerusalén. Sin duda se sienten un poco perdidos frente a este maestro que no es como los demás. Sin embargo, este momento es particular sobre todo para Jesús. Necesita mucha fuerza interior y confianza en su Padre para tomar este camino. Doy gracias a Dios por el amor de su Hijo por nosotros y por el modelo de valor que es para todos en los momentos de incertidumbre.
 

Mar 13 Atreverse a pedir
Jesús nos invita con frecuencia a atrevernos a pedir. Pero los hijos de Zebedeo lo hacen de una manera curiosa. En Mateo, incluso es la madre quien hace la solicitud. Jesús los obliga a hablar claramente: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. Quieren estar a su derecha y a su izquierda en su gloria, es decir, recibir una parte del honor que le corresponde. No hay juicio apresurado. Este deseo de poder la tenemos todos. Pido al Señor que me ayude a superarlo con él.
 

Mié 14 Incomprensión
Santiago y Juan están entre los primeros llamados, incluso son confidentes de Jesús. Sin embargo, todavía no han comprendido nada de su proyecto. Desde el segundo anuncio de la Pasión, los discípulos ya habían discutido sobre una cuestión de precedencia. En esta ocasión, Jesús no se enoja e intenta explicar. Le agradezco por su paciencia hacia mí que comprendo tan poco lo que dice.
 

Jue 15 Pedagogía
Para responderles, Jesús utiliza primero la imagen de la copa. En el lenguaje de los Profetas, es a la vez “la copa amarga”, signo del sufrimiento que hay que vivir hasta el final, y “la copa de furor” que amerita el pueblo pecador (Is 51,17). La punta de todos estos textos no es tanto el sufrimiento o el sacrificio sino el amor infinito de Dios que bebe la copa en nuestro lugar. Trato de repetirme a lo largo de todo el día: “Dios me ama tanto que no retrocede ante nada para salvarme”.
 

Vie 16 Pedagogía (bis)
Luego Jesús habla de un bautismo, este sumergirse en una muerte violenta e injusta pero que es camino para renacer a la vida. A pesar de estas imágenes sombrías, los dos discípulos no se retractan. El combate no les da miedo, visto que son partícipes del poder del Mesías. Jesús no grita. Les anuncia que lo seguirán efectivamente en el martirio pero que lo que respecta a lugares de honor, es secreto de Dios. Confío al Señor las situaciones en que pierdo mi paz tratando de convencer a todo precio.
 

Sáb 17 Reacciones
Evidentemente, los otros diez toman mal las cosas. Es momento para Jesús, como cada vez, de abrirles los ojos. Si habitualmente los grandes ejercen su poder sobre los pequeños, “entre ustedes no debe suceder así”. Jesús no está en contra de la ambición y no invita a una falsa humildad. Se trata de entrar en la dinámica del servicio. Pido la gracia de comprender esto con mi cabeza y mi corazón.
 

Dom 18 Inversión total
Con una palabra, Cristo revierte todos nuestros falsos valores. A partir de ahora, no se trata de ser servido sino de hacer como él: “servir y dar su vida en rescate por una multitud”. ¡Qué programa! Este es justamente el mensaje entregado en cada Eucaristía: “este es mi cuerpo y esta es mi sangre, entregados por la multitud”. Estas palabras requieren de nosotros una conversión en nuestras relaciones en familia, en el trabajo o con nuestros amigos. Y la alegría estará en la cita, como lo dice un canto: “¿Quien tomará a Jesús por Maestro y amigo? El humilde servidor tiene el más hermoso lugar. Servir a Dios hace libre al hombre como él”. Estamos hechos para esta intimidad con él y para este servicio a los demás. A pesar de la exigencia, no hay alegría más grande.

 

Una manera de orar con el sínodo (3/4)
Responder a la invitación que el Papa Francisco lanza con frecuencia a quienes vienen a su encuentro: “Oren por mí”. Al recordar algunas de sus palabras, de sus gestos o actitudes, pido a Dios Padre le fortalezca, a Cristo que lo acompañe y al Espíritu que lo consuele”. 

Orar al centro del mundo con el Papa Francisco
Oremos para que sea erradicada la trata de personas, forma moderna de esclavitud.
Para orar con esta intención de octubre 2015: www.prieraucoeurdumonde.net  

En la casa
Jesús nos dice: “la copa que voy a beber, ustedes la beberán también”. El día de hoy, hay muchos cristianos que deben recordar esta frase pues sufren en su carne el hecho de vivir de Cristo. Esta semana podríamos, en familia, con amigos o en comunidad, estar todavía más atentos a los cristianos que sufren a través del mundo. ¿Cómo puedo ayudarles? ¿Y cómo hacer para que se sientan apoyados? Lo primero es informarse sobre su situación y las persecuciones que sufren y luego cada uno, según sus posibilidades, podrá decidir una acción que podría durar más allá de esta semana. Existen muchas asociaciones que proponen acciones concretas así como en nuestras diócesis. Basta con abrir la inteligencia y el corazón.

“Entre ustedes no debe suceder así”.

Marcos 10, 43

Pregunta inconveniente de Santiago y Juan cuando Jesús acaba de anunciar lo que espera: sufrimientos morales y físicos, juicio, humillación, tortura y muerte. Respuesta improbable de Jesús que afirma que ellos, y nosotros por extensión, serán bautizados con el mismo “bautismo”. Luego Jesús les habla de la vida, su vida, desarmando las prácticas de los gobernantes. Podríamos fácilmente trasponer esto a la vida de hoy y contentarnos con eso, pero Jesús nos abre a otra manera de actuar, a otra manera de ser. Si tenemos responsabilidades importantes, equipos que manejar, entonces es que debemos ponernos al servicio de todos y cada uno, sin renunciar por ello al cargo que nos incumbe.

Jesús nos invita fuertemente a practicar el poder de otra manera, a no derrapar por las pendientes de nuestro engreimiento o de un orgullo mal ajustado. Cada uno de nosotros posee un poco de poder. Entonces, ya no esperemos más para rectificar nuestra manera de ser. ¿Estamos en modo “jefe” o en modo “servidor”?

 

Comentario Exegético Espiritual.
P. Raúl Moris, Prado de Chile

Pedro, y los hijos de Zebedeo, Juan y Santiago, constituyen el círculo de mayor cercanía en relación con Jesús dentro del grupo de los Doce, esto es un hecho reconocido de manera unánime por los evangelistas, e incluso por el apóstol Pablo en la Carta a los Gálatas (Ga 2,9); recordemos que la cercanía respecto de Jesús se expresa en los sinópticos en trazos gruesos mediante un esquema concéntrico, desde la Muchedumbre, que escucha ocasionalmente las palabras del Señor y es testigo de alguna de sus acciones, pasando por los Discípulos, que no sólo escuchan y son testigos de Jesús, sino que emprenden con Él y tras Él un camino de seguimiento, llegando a los Doce, que reciben la misión de la enseñanza y el envío, y hasta estos tres, Pedro Juan y Santiago, los primeros llamados y quienes parecen gozar del mayor grado de intimidad con el Señor, al punto de ser los únicos testigos de su Transfiguración y por quienes pide ser acompañado de cerca en la noche de Getsemaní.

Precisamente con éstos se abre y se cierra la larga sección, cuyo  prefacio y epílogo son las dos curaciones de ciegos, la de Betsaida y la de Bartimeo a las puertas de Jericó,  y que constituye el centro del Evangelio de Marcos, sección empeñada en la tarea de esbozar el perfil del discípulo, luego del largo trayecto preparatorio de encuentro con el Señor e iniciando el camino decidido de ascenso a Jerusalén, es decir el camino de descenso a la Pasión y a la Cruz. abre la sección la incomprensión y el rechazo de parte de Pedro, en Cesarea de Filipo, del camino de Jesús como Mesías, y el intento, por consiguiente, de imposición de su propia concepción mesiánica; el Cierre, el conato de los dos hermanos por hacerse de puestos de poder en el Reino, pese a las enseñanzas prodigadas por el Maestro en el andar, dentro de las cuales se encuentran los tres sombríos y decididos anuncios de la Pasión, que como un estribillo se repite desde el final del cap. 8 hasta el fin del cap. 10.

Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria…Pese a los reiterados anuncios de Jesús, los más cercanos persisten porfiadamente en escuchar las palabras del Señor, desde sus propias expectativas y acomodarlas a ellas, ahora es el turno de los dos hermanos pescadores, que se apresuran para conseguir de parte de Él los puestos de honor; están situados desde una lectura puramente humana del Reino y de la esperanza del Mesías; incluso la palabra Gloria, (el esplendente kabod hebreo, reservado para aludir solo a Dios) es aquí rebajada al fasto de una corte real; porque ésa es la imagen que han concebido y siguen incubando los Hijos de Zebedeo, a pesar de las palabras de Jesús, y en esa corte regia, ellos quieren adelantarse a conquistar los puestos de poder, la derecha y la izquierda del trono, reservada a los ministros principales, destinada a los favoritos del Rey. 

Así como la dificultad de Pedro es acoger en su esfera de comprensión la dimensión inédita de un Mesías, sufriente, así como el impedimento del Joven Rico para hacer el camino que conduce a la vida eterna es no poder desprenderse de su lógica de acumulación, de acaparamiento; el tropiezo de Juan y Santiago lo constituye la ambición de poder; un elemento más, tan rotundamente humano, que ha de ser convertido al modo de pensar de Dios. Ambición que los lleva a contestar de inmediato, de manera voluntarista, sin medir sus palabras, sin darle tiempo a la meditación, la pregunta con que Jesús quiere hacerles tomar conciencia de lo desmedido de su petición: ¿Pueden beber el cáliz que yo estoy bebiendo y recibir el bautismo que yo estoy recibiendo?

 

Contestan alegres y decididos, sin pensar más allá –desaprensivos- sin medir la hondura de la respuesta que están dando; su ambición ha logrado hacerlos sordos a los anuncios de la Pasión, desde los cuales las figuras del Cáliz y del Bautismo, no pueden ser leídas sino en clave de la inmersión en el misterio del dolor y de la muerte redentora, a la que Jesús no sólo está apurando sus pasos, sino que está ya comenzando a vivir en el empinado trayecto a Jerusalén. Qué más amargo Cáliz que el experimentar paso a paso, a medida que se acerca el momento definitivo, que sus discípulos, los más cercanos, los más queridos, son los que menos sensibles parecen a sus palabras, a sus signos; son aquellos con los que parece ser preciso volver a comenzar siempre de nuevo, repetir una y otra vez la enseñanza, enfrentarlos, violentarlos incluso, a ver si aprenden, ahora, cuando queda tan poco tiempo, cuando ya se avizora tan cercano el perfil de la Pasión y de la Muerte…

Ustedes beberán del cáliz que yo estoy bebiendo…el aprendizaje doloroso ha comenzado para Santiago y Juan, como ya comenzó para Pedro, puesto en evidencia delante de los Doce y de los discípulos, el aprendizaje de que seguir en serio a Jesús supone compartir con Él la aspereza de la misión, el rigor de la persecución, pero sin exigir garantía alguna; el discipulado, o es un papel firmado en blanco puesto en las manos del Señor, o es un simple remedo, un querer hacerse pasar por discípulo para poder gustar algo del honor que suponemos que ellos gozan, para poder apoderarnos de algunas de las migajas del poder del que suponemos ellos disfrutan. El discipulado, o es querer de verdad abrazar la causa del Señor, hasta donde Él quiera llevarnos (y no sólo donde queramos ir) y configurarnos con él hasta en su muerte (como nos dirá San Pablo en Flp3, 10), o no es verdadero discipulado.
 

Entre ustedes no debe suceder así… La indignación cunde entre los otros Diez, continúa el relato, ¿indignación surgida de la real comprensión que los demás han logrado del hondo alcance de las palabras de Jesús, al ver que estos dos todavía no la alcanzan? ¿O  nacida más bien del sentimiento que surge en un grupo cuando en la carrera por los puestos se pone a descubierto a uno más hábil, que ha querido inclinar los dados a su favor sin importarle la suerte del resto?
 

Por el ejemplo propuesto por Jesús, parece más bien que lo que ocurre es lo último, es la comunidad entera la que ha de comprender que no es la lógica del poder y sus cálculos lo que tiene que prevalecer en ella, que la propuesta de Jesús no se parece en nada al modo en como se ordenan las sociedades humanas: habrá autoridad, sí, habrá entre ellos quienes sean los primeros, pero esa autoridad -que la recibirán como don y por obra de Jesús- habrá de nacer del ejercicio del seguimiento del modo exacto en que el Dios Encarnado ha asumido la Encarnación: el Camino del Siervo Sufriente que se entrega para la salvación de una muchedumbre.

Servidor de ustedes… esclavo de todos… Los círculos concéntricos que envuelven a Jesús determinan el tipo de enseñanza que entra y sale de ellos, habrá algunas cosas que Jesús proclamará delante de toda la multitud, una enseñanza y una exigencia más rigurosa aún para los discípulos; una instrucción, por último, más ardua para este círculo interior a los Doce; es esta última la que han de experimentar los Hijos de Zebedeo, pero la tendrán que recibir para salir con ella rumbo al exterior de los círculos; la mayor cercanía no significará el disfrute de regalías, ni un saber iniciático que atesorar celosamente, sino un aprender a salir y a servir, para convertirse en los siervos que atienden la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía entre los hermanos, para convertirse en esclavos, capaces de entregar la vida por todos los que aguardan una noticia creíble, un testimonio consistente para decidirse a emprender la ruta que sigue los pasos de Jesús.