GUÍA PARA ESTUDIO DE EVANGELIO – PARA VIVIR JUNTOS LA ASAMBLEA DEL PRADO MEXICANO


PROPUESTA DE ESTUDIO DE EVANGELIO
PARA PREPARARNOS A LA ASAMBLEA
DEL PRADO MEXICANO 2015

“SACERDOTES DEL SEÑOR, BENDECID AL SEÑOR”

Circle-EE-NOV-10-2015

Del 9 al 13 de noviembre 2015 

 

1. Ocasión del Estudio del Evangelio.
Al estar iniciando nuestra Asamblea nacional del Prado, con el fin de “Impulsar la actualización de la identidad y carisma del Prado mexicano”, hagámoslo en actitud de agradecimiento a Dios por lo que ha dado a nuestras diócesis en el carisma suscitado en la persona del P. Chevirer. Unámonos a la tradición de contemplación y adoración de la Iglesia primitiva, por la obra de Dios Padre en la persona de su Hijo Jesucristo en quien “nos escogió desde antes de la creación del mundo, para hacernos santos e irreprochables ante él por el amor”(Ef 1, 4). Nos ponemos en comunión, también, con la Iglesia latinoamericana, que pensando en este texto en Aparecida nos dice: “El Dios de la Alianza, rico en misericordia, nos ha amado primero; inmerecidamente, nos ha amado por el Espíritu Santo, Espíritu vivificador, alma y vida de la Iglesia. Él, que ha sido derramado en nuestros corazones, gime e intercede por nosotros y nos fortalece con sus dones en nuestro camino de discípulos y misioneros”(DA 23). Y precisamente comencemos este momento de oración con la Palabra de Dios invocando al Espíritu del amor.

Oración al Espíritu Santo

Te pedimos, Señor, que el Espíritu consolador

 ilumine nuestros corazones y que,

de acuerdo con tu promesa, él les haga conocer toda verdad;

que purifique nuestros corazones para que podamos

amarte profundamente y alabarte como mereces,

por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo

en unidad del Santo Espíritu. Amén.

 

2. Lectura del texto (Ef 1, 3-14):
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en el cielo, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. A él, por quien somos herederos, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo. En él también ustedes, tras haber oído la Palabra de verdad, el Evangelio de la salvación, y creído también en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es prenda de nuestra herencia, para la redención del pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria”.

 

3. “Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor…”(Dn 3, 84).
Esta oración de alabanza, nos ayuda a entrar en el misterio de Cristo el cual elevó al Padre toda su vida como un sacrificio de adoración. En todas las oraciones de Jesús podemos ver el homenaje que le hace a Dios su Padre. Pero toda su vida fue una continua alabanza a Dios. A través de su predicación, de sus milagros, de su compasión hacia la gente, él está cantando el himno de una existencia llena del amor de Dios. Le ofreció al Padre el culto que a él más le agrada: la obediencia a su voluntad: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: ¡He aquí que vengo –pues de mí está escrito en el rollo del libro- a hacer, oh Dios, tu voluntad!(Heb 10, 5).

La actitud de fondo de nuestra vida ante toda circunstancia es la de ser “adoradores en espíritu y en verdad”. No sólo en los momentos de crisis, como os que atraviesan nuestras comunidades por la pobreza, la inseguridad, la desorientación en sus principios de vida, o como en los que se encuentra hoy el Prado de México por falta de vocaciones, sino siempre nuestra vida tiene que ser “una alabanza continua de su gracia en la que nos agració en su Hijo muy amado”. La respuesta adecuada en cada situación de la vida, agradable o adversa, debe ser la adoración en espíritu y en verdad”(Jn 3, 23). Con mayor fuerza estamos invitados a hacerlo los que participamos del sacerdocio de Cristo, el cual ha ofrecido el sacrificio perfecto de una existencia totalmente grata a los ojos del Señor.

Para hacer pasar la Palabra a nuestra vida.

1. ¿Tu oración y tu vida alcanzan el punto de la adoración?

2. ¿Cómo está presente la alabanza y adoración en la vida del Prado?

3. ¿En qué ilumina este texto nuestra Asamblea?

4. En la escuela del P. Chevrier
“Hemos de hacer de nuestro cuerpo una hostia viva, llevar la muerte de Jesucristo en nuestro cuerpo de modo que la vida de Jesucristo aparezca en él.

Nos convertimos en hostias vivas dejándonos consumir para Dios como una víctima que se inmola cada  día para él, como un cirio que va siendo consumido por el fuego, como el incienso que se quema y se consume expandiendo ante Dios un buen olor. Todo en nosotros debe esparcir este buen olor de Jesucristo. De la misma manera que, cuando se abre un tarro de perfume, sale del tarro el buen olor, así nosotros cuando hablemos o actuemos, debe salir de nosotros el buen olor de Jesucristo, es decir, su fe, su amor, su dulzura, su humildad, su caridad” (VD 197-198).

5. Llamada. ¿A qué nos llama como pradosianos este texto que meditamos?