PARA MEDITAR CON ANTONIO CHEVRIER (DEL 9 AL 16 DE NOVIEMBRE DE 2015)

PARA MEDITAR CON ANTONIO CHEVRIER

“UN TEXTO AL DÍA CON ANTONIO CHEVRIER”

Circle-ANTONIO-NOV-10-2015

Del 9 al 16 de noviembre de 2015

  

Lunes 9
Hay que recibir el reino de Dios, es decir, la Palabra de Jesucristo que debe establecer en nosotros el reino de Dios, recibir esta Palabra como un niño recibe la palabra de su maestro, con atención, sumisión, respeto y amor.

Martes 10
Una puerta puede estar en varias posiciones. Y cuando alguien toca a esta puerta y venimos a ver para abrir, podemos dejarla cerrada y no dejar entrar a nadie; podemos entreabrirla solamente y dejar en la puerta a los que llegan. Finalmente, podemos abrir la puerta por completo y dejar entrar a quienes tocan. También así es que podemos hacer con Jesucristo, nuestro Maestro, respecto a la puerta de nuestro corazón, cuando trata de entrar.

Miércoles 11
Nuestro primer deber es ocuparnos de las cosas de Dios, que es nuestro primer Padre. Tenemos un Padre que está en los cielos, que está por encima de todos los padres de la tierra y al que hay que obedecer en primer lugar.

Jueves 12
Es a Jesucristo a quien hay que colocar en medio de nosotros para hacernos buenos; sin él, solo produciremos frutos salvajes e inútiles para el cielo. 

Viernes 13
Solo hay una cosa deseable en la tierra: conocer a Nuestro Señor Jesucristo, amarlo y seguirlo; el resto no es nada. Dichoso el que lo comprende y lo pone en práctica.

Sábado 14
Instruir, reprender y poner en acción, hacer, esta es la vida, la savia y el medio de comunicarla; pero encerrar al mundo en un nicho, moldearlo en una forma, es forzar al mundo, rechazar las faltas y no corregirlas.

Domingo 15
¿Entonces, qué tenemos que hacer? Estudiar a nuestro Señor Jesús, escuchar su palabra, examinar sus acciones, a fin de asemejarnos a él y llenarnos del Espíritu Santo.

Lunes 16
Quienes siguen el espíritu de Dios con frecuencia son perseguidos, expuestos al desprecio, al odio de los demás, y para luchar constantemente contra sí mismos y contra los demás, es necesaria una gran dosis de fuerza, de energía y de gracia para no debilitarse y relajarse en los caminos del Espíritu Santo.