GUÍA PARA ESTUDIO DE EVANGELIO – PROPUESTAS DEL EQUIPO DE CHIHUAHUA

3ª Semana de Diciembre de 2013

Martín Barraza

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La Conversión Pastoral desde Mt. 9, 35-38

 

Desde qué inquietud pastoral hacemos este EE

EL Papa Francisco nos urge a una conversión pastoral en nuestra Iglesia, que consistiría en pasar de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. El riesgo, frente a este llamado, es que se piense que sólo se debe cambiar superficialmente o aumentar las actividades pastorales, sin asumir el espíritu profundo de esta conversión. Francisco nos dice que “la conversión pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una reforma de vida”. En este Estudio de Evangelio queremos llamar la atención sobre el corazón de pastor de Jesús, para ponernos detrás de él y contemplar las actitudes que lo condujeron por el camino de la eficacia evangelizadora. Creemos que en el dinamismo evangelizador de Jesucristo está la clave de la conversión pastoral. Sigamos a Jesús en su caridad pastoral. De otro modo nos mereceremos aquella acusación suya a los escribas y fariseos: “…recorren mar y tierra para ganar un adepto, y, cuando lo han logrado, lo hacen más digno de condenación que ustedes mismos”(Mt. 23, 15).

 La pregunta vital que hoy le hacemos al Evangelio es:

¿Qué me revela Jesús en su ministerio evangelizador de una actitud que fundamente la verdadera conversión pastoral?

Invocación al Espíritu Santo: Concédenos, Señor, que tú Espíritu se derrame sobre quienes nos disponemos a contemplar tú palabra, para que por la meditación del Evangelio podamos entrar en el corazón de Jesucristo y experimentemos su dinamismo evangelizador desde la compasión, y que en íntima comunión con sus sentimientos, podamos también nosotros vivir en la alegría y del Evangelio y anunciemos a los pobres la Buena Nueva, la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, demos libertad a los oprimidos y proclamemos el años de gracia del Señor(Lc. 4, 18-19). Amén.

 

  1. Leo en voz alta, trancribo y subrayo este texto:

 Mt 9, 35-38.

v. 35: Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y dolencia.

v. 36: Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.

v. 37: Entonces dice a sus discípulos: “La mies es mucha y los obreros pocos.

v. 38: Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a sus mies”.

2. Para hacer pasar a Jesús a la vida…

  1. ¿Qué hace, siente, dice Jesucristo? Analizar los verbos: recorría, enseñando, proclamando, sanando, sintió compasión, dice a sus discípulos. ¿Qué nos revela sobre la persona de Jesús esta actividad?
  2. ¿De dónde le brota todo este celo evangelizador?
  3. ¿Por qué siente compasión de la muchedumbre?
  4. ¿Cómo expresa Jesús la compasión en este texto y en otros que recuerdes? ¿La oración, qué nos revela sobre su compasión?
  5. ¿Nos alcanza nuestra caridad pastoral para ver a la gente como “ovejas sin pastor” y a cultivar nuestra oración apostólica?

3. En la Escuela del P. Chevrier:

“Pediremos a Dios hacer nacer en nosotros una gran compasión para con los pobres y los pecadores, que es el fundamento de la caridad, y, sin esta compasión espiritual, no haremos nada.

Excitaremos en nosotros esta divina caridad a fin de que podamos ir al encuentro de las miserias del prójimo, y decir como Jesucristo: vengan a mí. Imitaremos a Nuestro Señor en su bondad para con los niños llamándoles a él u dándoles unos testimonios muy especiales de ternura y afecto. Haremos de padre y madre para con ellos, ocupándonos de ellos, con un afecto sincero para ganar sus almas a Dios. Acogeremos a nuestra mesa, cuando se presente la ocasión, a los padres de nuestros niños igual que a los pobres, siendo felices de servirles y demostrarles todo nuestro afecto hacia ellos. Perdonaremos, recordando bien estas palabras del Maestro: Prefiero la misericordia antes que el sacrificio y que hay que ganar los corazones por el amor y no por la rigidez ni la severidad.

Seremos caritativos con todos los que nos pidieren aun cuando no sea más que una estampa o una buena palabra, recordando esta palabra de san Pedro: No tengo oro no plata, pero lo que tengo te doy.

Nunca nos negaremos a prestar servicio a quien sea, con alegría y dicha, mirándonos, por caridad, como los servidores de todos.

Tomaremos como lema de caridad esta palabra de Nuestro Señor: Tomad y comed, considerándonos como un pan espiritual que ha de alimentar a todos por la palabra, el ejemplo, y la entrega”. (V.D. p. 418).

Compromiso:

  1. ¿Cómo este EE ilumina mi vida, mi ministerio?
  2. ¿Qué llamados concretos experimento?

 

Oración: Agradecer al Señor las luces recibidas: su compasión de pastor hacia cada uno de nosotros, que despierta nuestra dignidad de hijos; así como también, el compartirnos la clave de su fecundidad evangelizadora.