PRADOS DE AMÉRICA LATINA – COLOMBIA

“PÁGINA DEL CUADERNO DE VIDA”

Circle-PRAD-AMLAT-COLOMBIA-JUL-14-2014

del P. Wilson Ferney, de Caldas, Colombia

 

Soy Wilson Ferney Cuervo Yepes, nací en un municipio del suroeste cercano de Medellín, Antioquia,  llamado Caldas, me formé a lo largo de 8 años en el seminario Mayor de la Santa Cruz, me llamaron al diaconado el 4 de septiembre del 2011 y al orden presbiteral el 24 de marzo de 2012, estos dos años como presbítero me han ayudado para conocer y configurarme con Jesucristo, el sentido de nuestro estilo de vida, y la espiritualidad del Prado me ha ayudado en mis búsquedas y discernimiento. Desde que estaba en el seminario y servía en la hospedería, me tocaron algunos encuentros  de sacerdotes del Prado y desde esa cercanía con este servicio empecé a interactuar y conocer más de cerca la espiritualidad y ya como diácono inicié como simpatizante y actualmente estoy en el primer año de formación; el Prado se ha convertido para mi ministerio en un espacio para oxigenar mi vida de presbítero, encontrando la novedad de Jesucristo en lo sencillo de la vida.

 

EN JESÚS HAY PUENTES QUE SE UNEN PARA GENERAR SOLIDARIDA

Mirar el cuaderno de vida y compartir una página de él, es poder descubrir el paso de Dios por la vida y la historia de la humanidad, el paso de Dios por mi vida de presbítero y el ministerio confiado, el cuál está lleno de novedades y vitalidad, otorgada por el don de Dios, así lo identifico cuando escribo estas cortas líneas, fruto del la contemplación y mirar la realidad que acontece en el entorno.

Hace 3 años, desde que era diácono, me nombraron para la parroquia la Inmaculada Concepción, la cual este año cumplió 30 años de historia, lugar donde he podido contemplar la cercanía de Dios con los hombres y mujeres y prestar mi servicio en una capellanía de un Colegio que se llama Tercer Milenio, lugar donde en el contacto con los niños, adolescentes, maestros y todos los que lo conforman, puedo aprender de Jesús que educa al mundo de hoy y darlo a conocer como maestro, que con su vida es capaz de permear la vida de los seres humanos. 

Estas líneas del cuaderno de vida la quiero resaltar de una manera especial en dos acontecimientos que han marcado mi vida como presbítero, tanto en la experiencia de la parroquia como la experiencia del colegio.

1. Me uno a las Palabras del beato Antonio Chevrier,  que en sus búsquedas y en dos de sus tres todos nos dice: “conocer a Jesucristo lo es todo” y “anunciar a Jesucristo a los pobres lo es todo“, esta totalidad las he podido descubrir en el contacto con las personas que tienen sed de Dios y sed de conocer más en profundidad la persona de Jesús, pues bien, en nuestra diócesis de Caldas hemos optado por un plan pastoral que da respuestas a las búsquedas de la humanidad, plan cuyo objetivo es la Nueva Evangelización a través del método SINE, que pretende en sí fomentar pequeñas comunidades que caminen en la búsqueda y conocimiento del Jesucristo creciendo en fraternidad,  pues bien, allí radica mi primer aporte al cuaderno de vida, acompañar a hombres y mujeres en el barrio de el Porvenir y la Inmaculada, después de la misión kerigmática, en su proceso y crecimiento de fe, reuniéndonos semanalmente para encontrar en Él la novedad que transforma, este espacio me ayuda a renovar el ministerio y comprender que hoy siguen habiendo hombres y mujeres sedientos de una fuente confiable.

Son dos de los barrios donde socialmente hay algunos conflictos sociales, fruto del crecimiento urbanístico,  pobreza, exclusión,  invasión, presencia de bandas y flujo de micro tráfico, en fin, es una realidad donde Jesús también debe ser anunciado y proclamado desde la cercanía y la esperanza, donde ellos, los pobres y marginados de nuestro tiempo y que valen mucho para Jesús, son dignos de encontrar en su vida la riqueza que Él viene a traer a la vida, ver hombres y mujeres que quizá no son muy ilustrados o adinerados, pero ver su alegría por descubrir que Dios viene a su encuentro, a su ayuda y que camina con ellos es una riqueza invaluable.

2. En contraste con la experiencia anterior, me encuentro con otra realidad, un colegio privado donde estudian hijos de padres adinerados y con algo de recursos, donde la gran mayoría han tenido cierta seguridad económica, sin embargo, espiritual y vocacionalmente también están en búsqueda, la cuál no la da ni el dinero y la vida cómoda, este espacio es la oportunidad para rejuvenecer el ministerio con los infantes y jóvenes, y tener contacto con el saber y la diversidad, nunca pensé iniciar el ministerio en un colegio, pero Dios me ha puesto acá, por tal motivo, en el colegio se genera un puente de solidaridad, que no es solo recoger ayudas en mercados, o kit escolares o implementos de aseo, sino que lo que se pretende es generar solidez de vida a aquellos que quizá no la tienen, es por esto que en la institución se hacen en diferentes momentos del año algunas campañas que generan nuestra solidaridad y compartir, tales como: 

  • A principio de año, se recogen algunos kits escolares, que se destinan para las escuelas de escasos recursos.
  • En el marco de la celebración de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona del colegio, se hace una colecta en mercado o en kits de aseo, donde los mismos estudiantes y maestros nos trasladamos a alguna cárcel a compartir con los que allí viven.
  • En el marco de la navidad, hacemos la colecta de regalos y aguinaldos, para compartir con algunos niños.

En fin, estas dos experiencias que la vida ministerial me ha dado, me permiten tener un contacto con diferentes escenarios: los que tienen unas seguridades económicas y los que quizá no la tienen, esto reflejan la vida del ser humano, en un lugar u otro, siempre estaremos en necesidad de buscar sentido de vida y caminar con otros, riqueza del evangelio, viendo claramente que esta riqueza espiritual hace un puente que une a una esfera con otra, por este motivo, las campañas que se realizan en el colegio, apoyado por directivos y maestros del área de axiología, crean un vínculo y puente con aquellos que quizá no tienen las mismas posibilidades, y lo simpático es que lo único que separa una realidad de la otra es una malla y unas cuantas cuadras, Dios no tiene límites ni fronteras, esto lo hemos creado los seres humanos…

Seguiré encontrando en el Prado una respuesta a mi vida ministerial, donde caminando con otros y otras, podemos encontrar a un Dios actuante en la vida cotidiana de la humanidad.