Equipo de Torreón

EQUIPO DE TORREÓN

EL EQUIPO DE TORREÓN CONJUGA LA EXPERIENCIA MADURA

Y EL DINAMISMO DE LA JUVENTUD.

“Hoy que la Iglesia quiere vivir una pro- funda renovación misionera, hay una forma de predicación que nos compete a todos como tarea cotidiana. Se trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los más cerca- nos como a los desconocidos. Es la predicación informal que se puede realizar en medio de una conversación y también es la que realiza un misionero cuando visita un hogar. Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino”. (EG 127).

EL DESCANSO RECREATIVO DEL DISCÍPULO DE JESÚS

PROPUESTA DEL EQUIPO DE TORREÓN
Semana del 3 al 9 de marzo 2014


P. Cesar Castillo

 

EL DESCANSO RECREATIVO DEL DISCÍPULO DE JESÚS 

Mi nombre es Cesar Castillo, soy vicario en la Parroquia del Inmaculado Corazón de María, en la Diócesis de Torreón.

Este EE lo realizo desde el contexto que estoy viviendo. En la parroquia en la que participo, el trabajo nos ha rebasado. La acción evangelizadora en la parroquia es imposible que dependa de dos sacerdotes. Si así fuera, viviríamos en la frontera entre atraer a todos hacia Jesucristo y hacer de todos los asistentes seguidores nuestros; y esto último sería el resultado más probable. La tarea evangelizadora es de todos los bautizados, y de cada una desde su propio don, ministerio y actuación (1Co 12).

Cierto es que son pocos los trabajadores en la viña del Señor, pero también es cierto que es una inmensidad quienes se pueden integrar en el proceso de evangelización. Yo apuesto por esto último.

Quiero dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿El sacerdote, como discípulo que participa en el proceso evangelizador, qué cuidados ha de tener de sí, en el proceso evangelizador a ejemplo de Jesús como pastor que anuncia y significa el Reino de Dios, que abre momentos de descanso y de encuentro con el Padre?

En el texto propuesto es Mc 6, 30-32. Su contexto es claro, los Doce han participado de la misión de Jesús (Mc 6,6b-13),  y ahora se reúnen con Él. El trabajo misionero es en exceso (cfr. Mc 6, 31b), rebasa a los Doce y al Maestro. Se expresa que “Jesús recorría los pueblos de alrededor enseñando” (Mc, 6,6b). Puesto que su fama se ha extendido (Mc 6,14), hay una muchedumbre que lo busca para escucharlo y, al hacerlo queda admirada (Mc 6,2b; 6,32). En medio de todo esto, Jesús, no deja de cuidar la salud y el bienestar propio y de los Doce.

 

1.- Oración al Espíritu:

Señor, dame siempre tu Palabra cotidiana.
Es como el pan: sacia y provoca más hambre de ti.

Es como el agua: riega, fecunda, refresca, limpia y estimula el ansia de ti.

Es como la luz: ahuyenta las tinieblas e ilumina los ojos
para que contemplen mejor tus maravillas en las criaturas.

Es como una voz misteriosa y penetrante: cuestiona y responde, entristece y alegra;
sume en el sufrimiento y abre a la esperanza.

Es como el bisturí del cirujano: penetra en lo íntimo del ser,
hiere y sana, angustia y libera; inquieta y trae paz.

Y cuando hiere de muerte al hombre viejo, que existe en todos nosotros,
alumbra al hombre nuevo, creado en la verdad y la justicia, en la libertad y en el amor.

Que sea tu Espíritu, el que abra nuestro entendimiento,para que podamos comprender que Jesucristo lo es todo.

 

2.- Leer el texto sin prisas: Mc 6,30-32.

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: Vengan ustedes solos a un lugar deshabitado, para descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no tenían ni tiempo para comer. Se fueron, pues, en la barca, ellos solos, a un lugar deshabitado

 

3.- Para hacer pasar a Jesucristo a la vida.

Por los evangelios, sabemos que Jesús mantenía un estilo de vida saludable. De igual forma, es evidente que para Él la salud de las personas era algo muy relevante. Con esto nos referimos a a salud integral. Las curaciones que Él realizó, tanto de tipo físico, psicológico o espiritual, son testimonio contundente a este respecto.

El Señor Jesús, a partir de su propio ejemplo, nos dejó pautas concretas a seguir para cuidar nuestra salud de modo integral, de manera que se puede cultivar una vida laboral satisfactoria y disfrutar, a la vez, de una existencia abundante y plena, sin caer en las garras del estrés negativo.

Para reflexionar… Tres elementos a tener en cuenta para que el sacerdote-discípulo, partícipe de la misión de Jesús:

  •  Reunirse con Jesús para participarle lo hecho y lo compartido en la jornada.

–    “Si deseas conocer a Dios, aprende primero a conocerte a ti mismo” (Evagrio Póntico). Tener en cuenta que reunirse con Jesús, es el momento idóneo para encontrarse consigo mismo y con Dios. Es el encuentro que edifica e identifica. ¿La espiritualidad que vivo, cómo me re-crea?

 

  • Jesús invita al descanso, que es parte de la misión.

–    La Organización Mundial de la Salud define el término salud de completo bienestar físico, psicológico, espiritual y social, y no solamente la ausencia de enfermedad. De manera que la palabra salud se refiere a todas las dimensiones del ser humano.

 

–    ¿Cómo llevo a cabo mi responsabilidad de autocuidado? ¿Cuento con alguna técnica para ello? ¿Cómo manejo el estrés negativo de la demanda laboral del ministerio sacerdotal? ¿Padezco alguna enfermedad física, psicológica, espiritual o social? ¿Duermo el tiempo necesario para reparar las fuerzas? ¿He aprendido a descansar psicológica y físicamente? ¿Soy consciente de mis limitaciones físicas o me dejo arrastrar por un ejercicio sacerdotal narcisista y autosuficiente que Jesús no enseñó? ¿La vida sacerdotal se ha convertido sólo en trabajo, en descuido de amistades, ejercicio físico, crecimiento intelectual?

 

  • Ir a lugares solos.

–    Es el espacio oportuno para aumentar el nivel de inteligencia emocional para enfrentar los desafíos que presenta la experiencia que brota de la “Alegría del Evangelio”, desde el desarrollo de las habilidades emocionales, cognitivas y de conducta.

 

Cuando la evangelización es del sacerdote, llega a expresar con toda seguridad su ser sacerdotal desde la pobreza autosuficiente y narcisista de su persona. Cuando en la evangelización es Cristo quien muestra su fuerza en la debilidad, no queda más que reconocer, que seguimos siendo conducidos por el Maestro, que nos hacer ser buen pan para ser saboreado y comido por los demás.

 

4.- Tras las huellas del Padre Chevrier.

“El sueño.

El sueño es un descanso que Dios nos ha dado para reparar nuestras fuerzas perdidas por el trabajo y por la jornada. 

Hay que tomar el descanso necesario para mantener nuestro cuerpo apto para el trabajo.

Hay que acostarse a buena hora y levantarse temprano; saber que el trabajo ya de noche es penoso, perjudicial a la salud y que es una grave equivocación dejar para el final nuestro trabajo, breviario, oración. Se hace mal, para quitárselo de encima, más que por cumplir una obligación, sin obtener ningún fruto.

Cuando se madruga, la jornada está siempre más llena, se tiene oración, se dice el breviario a su tiempo, uno está más contento toda va mejor y más ajustado a la jornada, no se encuentra uno retrasado. Si comenzamos mal la jornada, no la terminaremos mejor.

 

Práctica

En general, el tiempo de reposos que necesita una persona de buena salud es de siete a siete horas y media.

Acostarse a las nueve o nueve y media y levantarse a las cuatro y media es lo establecido en la casa. Si hay razones para actuar de otra manera, nunca se haga sin permiso. Fácilmente se altera la salud cuando no se toma el descanso necesario o se acuesta uno tarde. No perdamos nuestro tiempo durante el día y lo tendremos para todo. Fijémonos bien nuestras horas de trabajo y diversas ocupaciones y todo irá mejor para levantarse y acostarse. Levantarse y acostarse es artículo muy importante para pasar bien la jornada. No se debe dormir durante el día sin necesidad ni permiso; debemos acusarnos de haberlo hecho, cuando esto suceda”. (VD 193.194).

 

5.- Oración final

Señor Jesucristo, Tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a tu un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones de cada día: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes y alegres en la misión que nos has participado.

INDICANDO AL CORDERO DE DIOS

PROPUESTA DEL EQUIPO DE TORREÓN
Semana del 24 de Febrero al 2 de marzo 2014

P. José Luis de la Fuente

 

INDICANDO AL CORDERO DE DIOS

 

Este EE lo hago desde la perspectiva del seguimiento de Jesús, es decir, es una invitación que nos hace para seguirlo en la vida de todos los días y a dejarnos formar en la vida por ÉL, que es el único Maestro. Que importante es que Juan el Bautista, sabiendo muy bien su identidad y misión, indique, señale a Jesús como Cordero de Dios. Es la Familia del Prado un espacio en donde podemos indicar a Jesús a otras personas, de forma particular a los más sencillos; pero también es un lugar donde puedo descubrir a Jesús, que me dice: Ven y lo verás.

Soy José Luis De la Fuente, tengo casi 4 años de ordenación sacerdotal, actualmente colaboro en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en el Municipio de Francisco I Madero, en la Diócesis de Torreón, esta Parroquia es rural, aunque ya ha sido alcanzada por la urbanización, existen grandes retos en ella, hay muy buenos esfuerzos en el trabajo con la Pastoral Juvenil, y una buena organización en la Pastoral de la Salud atendiendo a nuestros hermanos enfermos. Aquí he descubierto la presencia de Jesús resucitado, tratando de caminar con muchos “Cristos de piel morena curtida por el sol”, Tratando de que el Evangelio sea manera de vivir con los demás.

1. Oración al Espíritu

¡Dios mío, dame tu Espíritu!

Para ser fiel al Estudio del Evangelio cada día, y que éste sea mi principal trabajo: ser discípulo de tu Palabra para construir tu pueblo en este ministerio. Que Él sea mi gran acto cotidiano de amar por ti.

 

2. Leer el texto detenidamente: Jn. 1, 35-42

35Al día siguiente estaba Juan con dos de sus discípulos. 36Viendo pasar a Jesús, dice:

-Ahí está el Cordero de Dios.

37Los discípulos, al oírlo hablar así siguieron a Jesús. 38Jesús se volvió y,

Al ver que le seguían, les dice:

-¿Qué buscan?

Respondieron:

-Rabí –que significa maestro,-¿dónde vives?

39Les dice:

-Vengan y vean.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran las cuatro de la tarde.

40Uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús era

Andrés, hermano de Simón Pedro. 41Andrés encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

-Hemos encontrado al Mesías –que traducido significa Cristo-

42Y lo condujo a Jesús. Jesús lo miró y dijo:

-Tú eres Simón, hijo de Juan; te llamarás Cefas –que significa Pedro-.

 

3. Para hacer pasar a Jesucristo en la vida

-Qué es lo que más llama mi atención del texto. Subrayo,

-¿Qué nos revela este texto acerca de la persona de Jesús?

-¿Cuál será la actitud de Juan al indicar a Jesús como el Cordero de Dios, cuáles serán sus pretensiones?

-¿De qué manera le preguntamos a Jesús dónde vive?

-¿Qué significa para ti la respuesta que Jesús da a los discípulos: Vengan y vean?

-El discípulo recuerda que eran las cuatro de la tarde cuando vieron dónde vivía y se quedaron con Él, nosotros, qué actitudes, qué gestos, detalles nos han marcado la existencia en nuestra experiencia personal con el Maestro Jesucristo.

-¿De qué manera indicamos al hermano, desde la vida diaria quién es Jesucristo?

 

4. Tras las huellas del Padre Chevrier

En el VD en  Los títulos de Jesucristo. El Padre Chevrier comprende a Jesús, nuestro Maestro, de la siguiente manera:El es nuestro maestro, nuestro único maestro. Llamamos Maestro al que nos enseña y nos instruye. Jesucristo es nuestro sólo y único Maestro.

 

5. Oración final

Sabiendo que nuestra suficiencia viene de Dios.

  1. Con el corazón y la vida acojamos al Maestro Jesucristo que nos llama a dejarnos formar por Él.
  2. Que el Espíritu Santo, provoque en nosotros docibilidad para indicar con rectitud al Cordero de Dios, de forma particular en la vida de los sencillos.  
LOS RASGOS DE LA MISIÓN

PROPUESTA DEL EQUIPO DE TORREÓN
Semana del 17 al 23 de febrero 2014


P. Rodolfo Reza Palomares

LOS RASGOS DE LA MISÓN

(El Padre Rodolfo Reza, quien fue Coordinador del Prado Mexicano durante varios años y Rector del Seminario de la Diócesis de Torreón, es actualmente párroco en una gran Parroquia de la Diócesis de Torreón, por su compleja realidad y grandes retos evangelizadores.

Rodolfo ha sido siempre una “vocación fuerte” del carisma del Prado. Actualmente coordina el equipo de Torreón, y anima a sacerdotes jóvenes en su camino sacerdotal y a los simpatizantes del Prado y a los de Primera Formación. Nos ofrece su trabajo para que nosotros en esta semana hagamos Estudio de Evangelio junto con él.)

La parroquia en la actualmente presto mi servicio pastoral, ha iniciado un proceso de renovación pastoral. Queremos ser una parroquia en camino de comunión, misionera, abierta a todo el mundo. Una “Iglesia en salida”, como lo describe el Papa Francisco (Evangelii Gaudium, n.20)

Desde estas circunstancias, lanzo al Evangelio la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los rasgos que Jesús pide a sus discípulos que envía en misión? ¿Cuáles son las actitudes con las que la Iglesia tiene que vivir la misión?

El texto que he elegido es el de Lc. 10, 1-24: el envió de Jesús a los 72 discípulos. Previamente Lucas ha hablado de un primer envió del grupo de los doce (Lc. 9, 1-6). Este segundo envió que es más amplio en cuanto al número de personas, Lucas lo coloca poco después de haber iniciado Jesús el camino a Jerusalén. “Al acercarse al tiempo de su salida de este mundo, Jesús tomo la decisión de ir a Jerusalén” (Lc. 9,51), que le da un enfoque especial.

Oración al Espíritu Santo

Espíritu Santo, Tú que desde siempre eres el Maestro de lo imposible, ven a realizar en nosotros todo aquello que te es posible: haz revivir lo que está muerto, haz brotar lo que está en germen, haz madurar lo que ha caído en tierra.

Sé en nosotros el Espíritu del Padre; ven a convencernos de entregar nuestra vida y de colaborar en la gran obra de la creación, de trasformar la tierra en tierras para compartir entre todos.

Sé en nosotros el Espíritu del Hijo; ven a enseñarnos a pasar por la Cruz para abrir el camino de tu Reino, y a vivir confiadamente tanto las pruebas como las alegrías de la vida.

Sé en nosotros el espíritu de santidad, que nos inicia en las costumbres de Dios, en la generosidad del Padre, en la fidelidad del Hijo, así como en la valentía de los apóstoles y en la alabaza de María.

Sé en nosotros el espíritu que despierta a la Esposa del Señor Jesús: esta Iglesia tan vulnerable y santa a la vez, tan débil y valiente, tan probada y confiada.

Danos a cada uno el Don de encontrar nuestro lugar en este gran cuerpo de Cristo, y de consagrar todo nuestro ser a su crecimiento para que el mundo tenga vida, la verdadera vida, aquella que se encuentra al perder la propia, contigo, gracias a Ti, oh Maestro de lo imposible. Amén.

 

Leer el Texto detenidamente: Lc. 10, 1-24

1“Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

5 Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».

6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;

9 curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes».

10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:

11 ¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca».

12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.

14 Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

15 Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

16 El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

17 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre».

18 El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

19 Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.

20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».

21 En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

22 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!

24 ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!».

 

Para hacer pasar a Jesucristo a la Vida

– Subrayar las frases que se me hacen importantes.

– Ir clarificando los rasgos que Jesús pide a sus discípulos que envía en misión.

– ¿Cómo se expresa el centro de la misión de los discípulos?

– ¿De qué se alegran los discípulos al regreso de la misión?

–  ¿Cuál debe ser el motivo de su alegría, según Jesús?

– ¿Cuál es el motivo de la alegría y la alabanza de Jesús al Padre?

– ¿Qué me revela este texto del corazón de Cristo con respecto a la misión?

– ¿Qué me revela este texto de las actitudes con que la Iglesia debe cumplir la misión?

-¿Cómo Iglesia, en que nos sentimos llamados a una conversión pastoral?

 

TRAS LAS HUELLAS DEL P. CHEVRIER

En la sección del VD Sígueme en mis predicaciones, el P. Chevrier contempla a Jesús en su predicación (VD 441-444) y al Apóstol San Pablo (VD 444-446). Aunque el texto habla de la predicación, un aspecto muy importante de la misión, es interesante descubrir las actitudes de fondo y la pedagogía que tienen que ver con este aspecto de la misión.

1.- ¿Cómo este texto ilumina la manera como la Iglesia debe vivir la misión?

2.- ¿Qué llamados concretos descubrió?

 

ORACIÓN FINAL

        Agradecer al Señor las luces recibidas.

Acoger los llamados a la conversión en la manera de vivir la misión.

        Pedir la fortaleza del Espíritu para transformarlos en vida.

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