– Preparación a la Asamblea del Prado Mexicano –
APORTE DEL EQUIPO DE TULA A LA PRIMERA ETAPA Y PRIMER CUESTIONARIO
1. ¿Me siento desde ahora convocado a la Asamblea de noviembre?
- Sí me siento convocado. Me siento responsable de hacer todo lo necesario para que Asamblea tenga buen desarrollo en todos sus detalles y todos obtengamos resultados provechosos para nuestro avance en el Prado mexicano. Para mí es mi primera experiencia, y estoy entusiasmado de vivir esta experiencia.
- Me dispongo a la Asamblea, orando por su éxito espiritual y humano. Me dispongo haciendo el trabajo encomendado por el Consejo mexicano para preparar esta Asamblea siguiendo los lineamientos señalados. Estudiando y respondiendo los cuestionarios.
2. ¿Qué temores y esperanzas suscita en mí la Asamblea?
- Temor de que, por causas ajenas a nuestra voluntad, algunos no pudiéramos participar.
- Esperanza de que obtengamos mayor interés por el conjunto del Prado mexicano y colaboremos mejor al conjunto.
- Esperanza de que logremos mejores estructuras de servicio para todo el Prado mexicano.
- Esperanza de que nuestros Equipos se fortalezcan
- Esperanza de poder ver a futuro el camino a recorrer.
- Esperanza de que nuestro caminar como Prado Mexicano se fortalezca y el proyecto sea más ambicioso.
3. ¿Estoy desde ahora en oración para invocar la asistencia del Espíritu Santo en la Asamblea?
- Sí, comencé a orar este Domingo 27 de agosto, fiesta de Santa Mónica, quien obtuvo del Señor, grandezas en su hijo San Agustín, para bien de él mismo y de toda la Iglesia de su tiempo y de la posteridad.
- Me comprometí a orar cada día en un momento especial por la mañana pidiendo la asistencia del Espíritu Santo para nuestra Asamblea 2023.
- Lo asumo con mucho gusto y esperanza.
4. ¿Qué piensas de la justificación de este tema?
- Me parece atinado. Necesitamos renovar y profundizar nuestra contemplación a Jesucristo y comprometernos más en nuestro seguimiento a él. Yo lo necesito. Necesitamos cobrar conciencia de que él existía desde la eternidad contemplando y volcado siempre hacia él, y, luego en su vida, se dejó formar por el Padre en todo momento y, por eso, necesitándolo, oraba al Padre de noche o de madrugada, contemplándolo y descubriendo en él su voluntad, sus planes y proyectos para él, sus discípulos y todo el pueblo conocido entonces.
- Yo ahora necesito seguir aprendiendo a contemplar a Jesucristo en el santo Evangelio y en la vida de los pobres y perseverar en esta contemplación formado y guiado por el Espíritu Santo. Así aprenderé también a amar más a los pobres como hermanos, viviendo y construyendo la fraternidad.
- Para mí Jesucristo es nuestro centro, nuestro inspirador, Aquel en quien tenemos puesta la mirada y el corazón. Jesús como formado y formador, modelo del presbítero diocesano, para aprender, como él a ser formado y formador de discípulos y apóstoles para la misión entre los pobres.
5. ¿Aportarías algo más o reformularías el sentido de la propuesta?
- Por ahora no tengo un aporte. Si llego a tenerlo, lo diré. No tengo otro aporte.
6. ¿Te parece que es importante plantearnos con seriedad la importancia de la formación y darle un cauce operativo?
- ¡Claro que sí! Es muy importante un cauce operativo para la Formación inicial y la Formación continua. Sin ella decaería el Prado mexicano en su conjunto y en cada miembro. Es necesario que todos contribuyamos en la Asamblea en esta búsqueda de constituirla y, luego en su ejecución y consolidación.
- Sí, sin duda. Es importante la formación siempre y en todo tiempo, una formación netamente espiritual, con proyección en lo humano que vive el presbítero diocesano. Una formación que tenga un centro o centros adonde poder ir a alimentarnos.










