Los discípulos son enviados por Jesús a la otra orilla, “mientras él despedía a la gente”, después de la multiplicación de los panes. Llama la atención que dice Mateo que “Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca…” (Mt 14, 22).
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COMENTARIO EXEGÉTICO-ESPIRITUAL DEL DOMINGO XIX ORDINARIO
La imagen de la barca que navega con el viento en contra, en medio de las olas, sorteando la tormenta, sacudida con fuerza por el mar embravecido, pero sin hundirse, ha sido desde los primeros tiempos del cristianismo una de las imágenes más recurrentes, tanto…


