Felizmente, Jesús sigue seduciendo a hombres y mujeres que se reconocen agraciados y llamados a seguirle también en su vida de pobreza y humildad. Antonio Chevrier es uno de ellos. “¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo! ¡Qué bello y qué grande eres!”[1]. Sintetiza su experiencia creyente en…