Tras la crucifixión, los discípulos, llenos de temor, se encierran. Jesús resucitado se aparece, ofreciéndoles paz y mostrándoles sus llagas. Los envía con el Espíritu Santo para continuar su obra de perdón. Tomás duda hasta que ve y toca las heridas de Jesús, exclamando: «¡Señor…