– PÁGINA DE CUADERNO DE VIDA –
DON AMBROSIO,
SANADO POR SU FE
Emilio Zaragoza Lara
Diócesis de Tula.
27 de agosto, 2023.
Después de la santa Misa dominical de las 9 de la mañana Don Ambrosio, un anciano de la Comunidad parroquial, se acercó a mí para pedirme que le impusiera las manos, lo bendijera y lo rociara con agua bendita, porque por las noches no podía dormir, pues le entraba mucho miedo. Hice lo que me pidió, además, le ofrecí mi atención para el lunes 28 señalándole la hora en que viniera para platicar con él y proporcionarle una medicina, ya que la parroquia cuenta con un dispensario.
En ese mismo Domingo encontré en el estacionamiento parroquial al Dr. Juan Pablo, Psiquiatra, le platiqué el caso, preguntándole si yo podía proporcionarle al señor enfermo tal medicina al siguiente día que regresaría. Me respondió que eso dependía de que otras enfermedades tuviera Don Ambrosio. Me ofreció recibirlo gratuitamente en su consultorio el lunes 28.
Yo estaba seguro de que Don Ambrosio regresaría el lunes, día en que lo esperé; pero nunca vino.
A un mes de distancia en que escribo esto me parece que a Don Ambrosio le bastó la bendición que le di con imposición de manos, y la infusión de agua bendita, y, que no deseaba ni necesitaba más. Pienso que con lo que me pidió y le di, se sintió sanado y que por la noche de ese domingo durmió plácidamente sin ninguna clase de miedo. Con fe en el Señor me pidió bendición e infusión de agua bendita y con fe recibió sus pedidos. Y, por su fe quedó salvado, como la mujer que nos narra san Lucas:
“Una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que no había podido ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó la orla de su manto (de Jesús); y, al punto, se le detuvo la hemorragia. (…) la mujer se acercó temblorosa y, postrándose ante él (Jesús), contó delante de toda la gente por qué razón lo había tocado, y cómo al punto había sido curada. Él le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz’.” (Lucas 8,43-48)
Hoy en nuestro Equipo del Prado comentamos, ante este hecho, que las personas tienen fe en el Señor y creen de verdad que nosotros los sacerdotes de Jesucristo actuamos en su nombre y con su poder. En cambio, nosotros a veces no creemos que actuemos “in persona Christi”, no solamente en los Sacramentos sino también en toda acción que el Señor nos indica que hagamos ante las necesidades de la gente que se acerca con fe a nosotros. El Señor Jesús nos da el actuar con su poder y con la fuerza del Espíritu Santo.
“Dijeron los apóstoles al Señor: ‘Aumenta nuestra fe’.” Lucas 17,5
Señor Jesús, hago mía la petición de tus apóstoles:
aumenta mi fe, aumenta nuestra fe. Amén.
“pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto,
confirma a tus hermanos.» Lucas 22,32.










