“ESPERANZA”
CUADERNO PASTORAL
Manuel Zubillaga
Contexto
El día 19 de mayo de este 2021 fue inaugurada y bendecida la capilla ESPERANZA, primera sede de la Capellanía del mismo nombre en donde soy capellán desde septiembre del 2020, Capellanía personal para Adolescentes en Privación de Libertad y Situaciones de Riesgo.
La capilla quedó instalada en el Centro Especializado de Internamiento Preventivo para Adolescentes, que es el primer espacio que pisan los adolescentes entre 14 y 18 años, cuando han sido capturados por la policía y se les priva de su libertad hasta que transcurra un juicio y un juez, en materia de menores de edad, determine si sale en libertad, bajo medidas cautelares o se le priva de la libertad por un período variable de entre un año y hasta cinco años.
Los adolescentes que están ahí en la actualidad están por delitos de alto impacto: robo a mano armada; homicidio, secuestro, los más frecuentes. Provienen de zonas periféricas de la ciudad de México de pobreza urbana; familias frecuentemente con muchas heridas de violencia, de abandono y exclusión.
Construcción de la Capilla
Después de varios años -desde el año del jubileo de la Misericordia- de presencia y acompañamiento personal a los adolescentes mediante encuentros, sesiones de oración, encuentros con el evangelio, se fue generando la necesidad de un espacio. Fueron muchos los pasos que se fueron dando y las tentativas de realizarlo. Finalmente, en diciembre de 2019 se concretizó su viabilidad.
En diciembre del 2020 de colocó la primera piedra y ahora, el 19 de mayo de 2021 fue inaugurada de bendecida.
Espacio de escucha, diálogo y encuentro con Jesús
En la semana recién terminada del 24 al 28 de mayo escuché y compartí el evangelio con siete chicos. Uno de ellos, cuyo nombre aquí es Javier, me dijo:
“En realidad estoy aquí por un error, fui a ver a una chava que fue mi novia y cuando salí, puesto que estaba lejos, acepté que un conocido me diera un aventón. Resulta que ese chavo robó en un Oxxo antes de que yo me subiera a su auto. Después de avanzar un poco en vía rápida nos alcanzó una patrulla y nos agarraron. Me dijeron que me llevarían al tribunal de menores quienes me remitieron aquí. Yo les dije que en realidad yo era mayor de los 18 años, pero no me creyeron.
Ya aquí -en el Centro- discutí con el Señor Jesús (en realidad yo siempre hablo con él, le platico y le discuto… la verdad y cansado le dije que ya se había pasado de chistoso conmigo. Pero después del coraje, le dije que me usara, que yo estaba dispuesto a estar ahí sin culpa alguna pero que me permitiera ayudar a los más difíciles, y a eso me he dedicado en este mes. Y me dije también a Jesús que no me quitara la sonrisa…”.
Después de escuchar y orar con Felipe por la tarde noche, antes de descansar, oreé por él y busqué una poesía de Casaldáliga que recogiera el espíritu valiente de Felipe.











