– Estudio del Evangelio Comunitario Mensual –
FIDELIDAD AL DON DEL ESTUDIO DEL EVANGELIO
PARA AVIVAR EL CARISMA
Abierto a todo sacerdote
todos los primeros jueves de cada mes 2024
10 a 12 vía zoom horario CdMx
El Evangelio, “fuerza de Dios” en el ejercicio del ministerio apostólico
El conocimiento de Jesucristo a través del Evangelio produce la unión con él. Sólo unido a Jesucristo, se siente capaz Antonio Chevrier de desempeñar el ministerio al que es llamado.
“Me siento tan pobre, tan incapaz, tan pequeño que me da vergüenza; y si no supiera que debo encontrarlo todo en el santo Evangelio y en las Epístolas de san Pablo, no me atrevería a emprender este trabajo, siendo tan ignorante. He leído poco, no conozco los autores que han tratado los grandes temas de la vida religiosa y sacerdotal… Pero con el santo Evangelio, me parece que soy más fuerte, que puedo tener confianza; después de todo, no soy yo, es Jesucristo, y con él nadie puede engañarse, con él se tiene autoridad, con él se es más fuerte y nadie tiene nada que decir. Así que en él me apoyaré y en él esperaré”… (Carta a la Sra. Franchet, 309 [1869]).
“Me he retirado a Limonest para trabajar y rezar, para poder hablar a mis seminaristas con el Evangelio. Veo la importancia de este asunto y la necesidad que tengo de la gracia de Dios y de su luz para llegar a algo sólido, auténtico y duradero. Me doy cuenta de que sólo puede darme fuerza y apoyo delante de ellos la autoridad de Nuestro Señor y que, para poder hablar en su nombre, necesito alimentarme de su vida, de sus palabras; es muy difícil”… (Carta a la Srta. de Marguerie, 446 [1877]).
El Evangelio: una casa abierta a todos
Para formar verdaderos discípulos de Jesucristo hay que hacerles frecuentar el Evangelio. No basta que conozcan los conceptos y argumentos de la doctrina cristiana. Para el padre Chevrier el Evangelio es como una bella casa que Dios pone a disposición de todos, no sólo para que la veamos por fuera, sino para que la visitemos, la habitemos, nos sirvamos de ella y remediemos nuestra necesidad.
El padre [Chevrier] solía decirnos: “Cuando quieran saber qué deben pensar sobre alguna cosa, consulten el santo Evangelio. Debemos formar nuestro juicio según el Evangelio. El Evangelio es el libro que ha formado a los santos”. (Testimonio de Sor María, primera hermana de El Prado).
En la vida de Nuestro Señor se encuentran la sabiduría y la luz. En sus detalles encontramos toda nuestra regla de conducta; encontramos la perfección y una enseñanza segura según Dios, pues Dios mismo se nos muestra en ellos.
¿Para qué sirve el Evangelio si no se le estudia?
“Para conocer bien el Evangelio hay que entrar en los pequeños detalles de cada hecho, de cada acción: ahí encontramos la sabiduría.
Cuando uno pasa por una calle y ve una hermosa casa, la mira al pasar y dice: es una buena casa; no la ve más que por fuera, sin darse cuenta de todo lo que hay dentro, de la distribución, de la belleza, de las comodidades, etc. Se pasa, se mira, se comenta: es hermosa, y eso es todo; no se la utiliza. Pero si pasa adentro y visita cada piso, cada habitación, entonces puede admirar el orden, la belleza interior, la perfecta disposición.
Con el Evangelio sucede igual: muchos le miran y comentan: es hermoso; pero no han pasado adentro para examinar las bellezas interiores y no pueden servirse de él, disfrutarlo, utilizar las cosas que se encuentran en él.
Para conocer una casa hay que entrar en ella y utilizar las habitaciones que la componen.
Para conocer el Evangelio, hay que entrar, ver los detalles y poner en práctica las cosas que encontramos en él; basta con que entremos un poco y conozcamos sus detalles para comprender inmediatamente lo bella, grande y perfecta que es esta casa. Verdaderamente es la casa de la Sabiduría” (vd516).
Para conocer a Jesucristo, vayamos a las fuentes de la fe que nos son dadas por el mismo Dios y que encontramos en el santo Evangelio (MsVIII, 156).









