SUBSIDIO PARA LA HOMILÍA.
5to DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo B.
– Y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. –
Domingo 31 de enero 2021
(Marcos 1, 33)
Lecturas bíblicas: Jb 7, 1-4.6-7; Salmo 146 (147); 1Co 9, 16-19.22-23; Mc 1, 29-39
Evangelio de Jesucristo según san Marco
Capítulo 1, versículos 29 al 39
Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos. Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él. Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando». Él les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido». Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.
• Sorpresa:
Simón y Andrés acaban de abandonar sus redes y de decidir seguir a Jesús, ese hombre a quien todavía no conocen. Imaginaríamos fácilmente que el llamado de sus discípulos significa “seguir”, “dejar a esposa e hijos”, “abandonar su casa”. Ahora bien, no se trata de esto. San Marcos narra que Jesús y sus discípulos van a casa de Simón y Andrés. Como si seguir a Jesús no fuera abandonar la propia casa sino abrirla y recibir a Jesús. El día de hoy, oro abriendo la puerta de mi domicilio: “Jesús, bienvenido a mi casa”.
• Servir
Las sorpresas continúan. Simón, el futuro san Pedro, es casado. Su familia cuenta mucho con él pues tan pronto entra a su casa, Jesús oye decir que su suegra está enferma. A través de gestos simples (acercarse, tomar su mano, hacer que se levante), la fiebre se va. La mujer se pone a servirlos. ¿Servir? Jesús se presentará como aquel que sirve, que se pone el delantal. El servidor es él. Esta mujer, liberada de la enfermedad, hace como Jesús. Se convierte en discípulo. El día de hoy, oro pensando en todas esas mujeres que dan rostro a Cristo servidor.
• La ciudad entera
La narración evangélica que meditamos se desarrolla en un sábado, día de descanso y de santificación. Nadie puede trabajar mientras sea de día. Es por ello que, al llegar la noche, el “rumor” de la presencia de Jesús se extiende y le llevan a todos los enfermos de la ciudad. “Y la ciudad entera se reunió delante de la puerta” de casa de Andrés y Pedro. El día de hoy, oro contemplando mi ciudad, mi barrio. Cuántos sufrimientos esperando sanación. Señor, ven a aliviarlos.
• ¡Cállense, demonios!
Jesús sana a muchos enfermos y expulsa muchos demonios. Hecho sorprendente: prohíbe a los espíritus malignos que hablen. ¿Por qué? Porque “ellos sabían quién era él”. Jesús no quiere que nos enteremos de quién es a través de otros, sobre todo si están poseídos por demonios. Hay una manera de exclamar que Jesús es Cristo que no es correcta y puede inducir al error con falsas imágenes de Dios. Jesús prefiere ser conocido por experiencia personal, en nuestra historia. Esto puede tomar tiempo. No importa: Dios es paciente. El día de hoy, oro pidiendo al Señor el don del discernimiento para identificar y hacer callar en mí los malos espíritus.
• Orar
Como nosotros, Jesús necesita dormir después de una noche muy ocupada. Pero antes del alba, se levanta y se retira para orar. Como nosotros, Jesús necesita tiempo personal para hablar con Dios su Padre y escucharlo. El día de hoy, descansado, oro -de preferencia en la mañana- con las palabras que aprendí de Jesús: “Padre Nuestro…”, y me pongo a la escucha de su Palabra.
• Más allá
Jesús conoce muy pronto el éxito. Después de la noche de sanación, todo el mundo en Cafarnaúm quiere verlo. Simón y sus amigos hacen todo para que Jesús se reúna con su público y no decepcione a sus fans. Sorpresa: Jesús se rehúsa. Permanece libre, no se vuelve rehén de su público. Va más allá.
Afirma incluso que para eso ha “salido”. El día de hoy, oro para que los cristianos no se encierren en un club de creyentes sino que permanezcan como actores de una Iglesia que sale y va más allá.
• Crono de 24h con Jesús
El evangelio del domingo nos da a contemplar un día típico de Jesús. Puede resumirse con los verbos que meditamos esta semana: recibir, servir, sanar, orar, hacer callar, salir. Estos verbos hablan de la manera de actuar de Jesús. Designan también la vocación de todo discípulo. Elegir caminar en seguimiento de Jesús, desear seguirlo, comprometerse a vivir como él: recibirlo en la casa, servir como él, sanar y aliviar, hacer callar a los malos espíritus, orar en el secreto, atrevernos a salir de nuestros círculos de amigos. Pero este domingo, en la misa, Jesús es quien nos recibe en su casa, se pone a nuestro servicio, nos sana y nos invita a orar para, enseguida, salir con el a proclamar el Evangelio. Que viva la Iglesia que sale.
Orar al centro del mundo con el Papa Francisco
Por las mujeres víctimas de violencia, a fin de que sean protegidas por la sociedad y que sus sufrimientos sean tomados en cuenta y escuchados.
Aunque Jesús acaba de comenzar apenas su vida pública, su renombre se extiende ya en Cafarnaúm. Hasta el punto de que, al caer la noche, la multitud se reúne delante de la puerta de la ciudad, con la esperanza de obtener la sanación de numerosos enfermos. Jesús devuelve la salud a todos y cada uno y expulsa a los demonios. Esa es su misión: revelar el amor del Padre y erradicar el mal del mundo.
Jesús no obtiene de esto ninguna gloria. Después de una corta noche, se retira para orar. Saca su fuerza del silencio interior. Su deseo es salir para ir más lejos a través de Galilea. Nada lo retiene, es libre frente a sus discípulos. Numerosos demonios atormentan todavía nuestro mundo y algunas veces a nosotros mismos. Esta semana, cultivemos el deseo de vivir, de sanar, de cuidar de aquellos y aquellas que son atormentados por muchos males. Es nuestra misión en seguimiento de Jesús.










